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La pandemia nos recuerda la época de esclavitud mujeres

Las actividades domésticas, la violencia, el encierro y desempleo nos hacen querer recordar los estereotipos de género de los años 50.

El covid-19 ha afectado de distintas maneras en función de cada persona, una de ellas, las mujeres. Y es que así lo resume la Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, Anita Bathia; quien bajó su experiencia y recorrido por todos los casos que se han presentado ha deducido que las mujeres están realizando más tareas domésticas y labores de cuidado de familia.

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Para la directora, las mujeres no deben simplemente comportarse como la “buena esposa”, ya que se puede estar convirtiendo en esclava de por vida, por lo que las oportunidades de empleo, su educación, su salud mental y física podrían terminar en la ruina. Lo básico y a la vez agotador son las 8 reglas que deben llevar adelante, por ejemplo: tener lista la cena, lucir hermosa, ser dulce e interesante, arreglar siempre la casa, cuidar a los niños, preparar a los hijos, minimizar el ruido y tratar a toda costa, verse feliz.

 Cabe destacar que mucho antes de la pandemia casi alrededor de 16.000 millones de horas de trabajo en las que se sometían las mujeres, sólo realizaban tres cuartas partes de estas funciones. Se han realizado 38 encuestas por parte de la ONU mujeres el cual se centraron principalmente en países de bajos ingresos y medianos, de manera que sus resultados mostraron un panorama similar.

Por ejemplo, el caso de Teni Wada que trabaja como consultora en Tokio, por lo que expresa que las mujeres en Japón pasaban en promedio casi 5 veces más que los hombres en tareas y labores de cuidado no remunerado. Indica que llega a su límite casi todos los días, su hija llora, hasta que finalmente cae llanto ella misma.

Para Delina Velázquez, agricultora en Bolivia, sus días comienzan a las 5:00 de la mañana y distribuye su tiempo entre el trabajo invernadero y las tareas de hogar. Afirma que al pasar los meses se ha sentido más agotada, por eso acudió a su hija para que fuera su mano derecha y la ayudara en la casa, en el campo, en el vivero y demás.

Finalmente, la doctora Kola, nigeriana estadounidense quien explica que practicar malabarismo se convirtió en uno de sus mejores talentos en atender múltiples oficios teniendo sólo dos manos.

Asimismo, el trabajo no remunerado de las mujeres a menudo incluye el costo del cuidado que sostiene las familias, la respalda económicamente; las necesidades cubren la falta de servicios sociales pero rara vez se reconoce oficialmente como trabajo.

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Recordemos que en los años 50 las mujeres debían ser femeninas y a la vez interesantes, cumplir sin quejarse de las labores del hogar mientras su marido traía el dinero a casa y sobre todo tener hijos, muchos hijos. Según la tradición social una mujer sin hijos no estaba “completa”, es decir que para esa época pocas mujeres pudieron seguir sus estudios y la mayoría de las que lo hicieron renunciaron a tener una vida laboral cuando se casaron.

 la ONU está pidiendo a los gobiernos y las empresas que reconozcan que existe trabajo no remunerado y qué tomen medidas drásticas para mantener abiertos los centros de Cuidado infantil, como también habilitar le a las mujeres una licencia familiar y licencia remunerada adicional.

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