El desempleo galopante en Ibagué, al parecer, no tiene freno, por lo menos no en esta administración; un 17,5% que nos sigue ubicando en el segundo lugar, tan solo por detrás de Quibdó que está en el 24,4%. Mientras que a nivel nacional las cifras de desempleo disminuyeron, la ciudad no cuenta con un accionar concreto que apunte a mejorar ese indicador y, de paso, las condiciones de vida de los habitantes. Sin lugar a dudas, es el punto central del debate electoral que se avecina porque no podemos quedar estancados al utilizar, como herramienta de reactivación, la ampliación de horarios de bares y gastrobares, esto no solo refleja una falta de ideas, sino que son acciones menores que en nada resuelven los problemas de los ibaguereños que sufren a diario los embates del desempleo, no aproximar un intento de solución real es ahondar la crisis (tal vez la inestabilidad del gabinete municipal le pasa factura a la hora de diseñar unas políticas de corto, mediano y largo plazo que ataquen los problemas y puedan fijar un camino a seguir).

El rediseño institucional (orden, criterio técnico y asignación de funciones propias del ramo o actividad para la toma de decisiones), de infraestructura (modelo de ordenamiento territorial que reorganice la casa y garantice, cuando menos, el acceso a los servicios públicos y el suministro de agua potable por los próximos 100 años, por citar un ejemplo) y el equipamiento de la ciudad (medido en parques, unidades de salud, ciclorrutas, vías, colegios, recuperación y conservación de fuentes hídricas, entre muchas otras), que terminan siendo elementos necesarios para apuntalar el progreso local.

Y es que “darle la vuelta” a la ciudad (en la planificación), implica una revitalización de distintos sectores desde una perspectiva integradora de vertientes urbanas, sociales, económicas y con amplía sostenibilidad ambiental, que hace parte de ese conjunto de medidas habilitantes que impactan positivamente, no solo las cifras de desempleo, sino también de competitividad y de formalidad, esto, sin mencionar lo que puede significar, en términos de calidad de vida, apuntar a una mejoría del equipamiento local.   

¿Cuál es el plan de atracción de inversión (nacional o extranjera) en el municipio? ¿hay incentivos? ¿cuál es el plan de generación de empleo y oportunidades? Se anuncian (en varias oportunidades) paquetes de medidas tributarias y empréstitos para endeudar el municipio, buscando, a través de obra pública, generar empleo (ya de la (in)eficacia de estas disposiciones habrá que hablar en otra oportunidad), que han sido sometidos a aprobación del Concejo Municipal, pero con poca incidencia real. Los planes, de existir, debieron haber sido evaluados hace tiempo y sustituidos, pues no cabe duda que, no solo son erróneas, sino que, de mantener las condiciones actuales, el municipio seguirá perdiendo “atractivo” en comparación con otras ciudades intermedias en Colombia y la oportunidad de encausarnos hacia lo que verdaderamente puede producir u ofrecer para tomar ese rumbo en la generación de empleo y oportunidades, que además hay que incluirle un ingrediente esencial y es que debe ser sectorizada, porque en materia de desempleo juvenil, también estamos en el pódium, ocupando el tercer lugar con el 26%, solo detrás de Quibdó que registra el 30,9% y Valledupar con el 26,7%.

Como lo vengo diciendo hace mucho tiempo, el último día de cada mes, se ha convertido en “el día de la Marmota” para Ibagué. 

Camilo Ernesto Ossa B.

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