El paso a paso hacia la construcción de las tiendas de barrio

Cuando se llega un barrio lo primero que se destaca ante los ojos humanos es “una tienda”, y es que para el ciudadano común y corriente este establecimiento es el lugar donde a cualquier día y hora es atendido de la mejor manera para brindar sus productos de buena calidad. En la mayoría de los casos estas personas muestran su empatía con los clientes, a tal punto que éstos les pueden quedar debiendo, Y si el vendedor es “buena papá: ¡le fía!.

Por otro lado, ese mismo ciudadano no siempre tiene en cuenta las expensas horas de trabajo que tienen que llegar a pasar los tenderos para buscar una mayor rentabilidad. Por ello se llevó a cabo el Primer Estudio Nacional de Emprendimiento a tenderos.

En este estudio participaron investigadores de la Universidad del Rosario, La Corporación Universitaria Minuto de Dios y la Fundación Capital, con el propósito de llevar a cabo la productividad e inclusión social. Se realizaron 1654 encuestas a propietarios, investigadores y dependientes de tiendas de barrio correspondientes a sectores de clase alta, media y baja en diferentes municipios del país.

Este estudio se realizó desde un concepto muy simple que se da al término: “crear un negocio o negocios para generar ganancias”, por lo que se encontró un alto grado de informalidad en la que se asumen riesgos y se espera en un futuro de forma independiente encontrar una rentabilidad, explica uno de los investigadores. Así los negocios informales pueden tener un proceso de formalización en el que se incluyan: registro ante la Cámara de Comercio, DIAN y relacionarse con las entidades financieras.

Por otra parte, la llegada de la pandemia hizo que muchos tendederos optarán por resolver sus problemas con mecanismos más informales qué formales, buscando a acuerdos con familiares, vecinos, Gota a Gota para calmar sus preocupaciones económicas.

Finalmente, los investigadores determinan que los propietarios no cuentan con algún tipo de interés en cotizar para la seguridad social, ya que rigen un mito que “en este país nunca nadie se va a pensionar, menos un tendero”. Lo que sí es un hecho es que prefieren continuar siendo reconocidos en el barrio para seguir abasteciendo la canasta familiar de los colombianos.